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Ora et Labora



En el evangelio de San Lucas 10:38-42 vemos dos personajes que nos dan una excelente leccion.

María sigue su corazón, la dirección del Espíritu que jala desde las riendas de su alma. Ella disminuye la velocidad de su vida y se sienta en contemplacion a los pies del Maestro. María ha elegido la bondad de la presencia de Dios. Marta no es diferente, ya que ella encarna el espíritu de acción, atendiendo hospitalariamente los detalles y las necesidades de Jesús. Pero las interpretaciones tradicionales de este pasaje sostienen que las palabras de Jesús disminuyen el valor de la obra de Marta, ya que la regaña por sugerir que María debería ayudar en una tarea tan humilde.


María es contemplativa. Marta es activista.


Si echamos un vistazo más profundo a las Escrituras, entendemos que tanto María como Marta ofrecen a Jesús lo mejor de sí. Ambas tienen papeles importantes en la comunidad de fe; una de oración, la otra de trabajo.


Hay un lema de San Benito que dice Ora et Labora,[1] oración y trabajo. Este dicho se vive en comunidades monásticas de fe donde grupos de hombres o mujeres eligen vivir en comunidad, como seguidores de Jesús, practicando tanto la oración como el trabajo. Ahora más que nunca, necesitamos tanto la oración como el trabajo para seguir plenamente el camino de Jesucristo. La oración es buena, el trabajo es bueno. María es genial y Marta es genial.


En mis años de servicio para Latinoamérica he podido ser testigo del trabajo de grandes servidores, hombres y mujeres fenomenales que sirven a sus comunidades con amor y pasión. Lo que me preocupa es la siguiente pregunta: ¿Tenemos una comprensión adecuada de la importancia del descanso y la oracion mientras continuamos trabajando para Dios?


La verdadera contemplación cristiana es el amor divino que se recibe en nuestra devocion a la oracion y contemplacion mística que es la sangre vital de la Iglesia. San Tomás de Aquino en su resumen de teología, usa la frase contemplata aliis tradere, [2] para describir la distinta teoría dominica de la vocación cristiana que significa, contemplar y compartir los frutos de la contemplación con los demás. Que frutos podemos ofrecer si solo vivimos trabajando?


El Rev. Henri Nouwen escribio: [3] “Aquellos que viven en oración están constantemente listos para recibir el aliento de Dios y dejar que sus vidas se renueven y amplíen. Los que nunca oran, por el contrario, son como niños con asma: porque les falta el aliento, el mundo entero se marchita ante ellos. Los arrastra a un rincón jadeando en busca de aire y están virtualmente en agonía. Pero los que oran se abren a Dios y pueden respirar libremente de nuevo”.


Si oramos y no accionamos seriamos la definicion de una fe muerta. Si laboramos pero no oramos, viviremos en constante frustración buscando aliento. La oración y la acción van de la mano, y se vuelve peligroso cuando uno suelta al otro.


ORA et LABORA!

[1] Anselm Grün, Linda M. Maloney (2006). Benedict of Nursia 2006 [2] St. Thomas Aquinas, OP, Summa Theologiae, III [3] Henri Nouwen, With Open Hands



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